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El vínculo afectivo

Extracto sacado del libro Nacimos para triunfar de Mª Luisa Becerra
Editorial OB STARE editado ya en España.

www.marialuisabecerra.com

Una de las maneras en las que el bebé se relaciona con su madre antes de nacer es a través del torrente sanguíneo (la placenta y el cordón).

Un segundo canal de comunicación es la vía sensorial. Los bebés se comunican perfectamente con sus madres cuando ellas están conscientes de ello.

Los primeros minutos de vida son decisivos para crear un vínculo afectivo de seguridad.

Y se creara a través de la relación sensorial madre-hijo: vista, oído, gusto y tacto son el vehículo.

Recuerdo que cuando estaba en mi útero el menor de mis hijos no le gustaba nada que yo fuera al cine. En cuanto me sentaba en la butaca, comenzaba a patear con tal fuerza que opté por dejar de ir a uno de mis entretenimientos favoritos.

Se ha descubierto que cuando la madre se comunica directamente con el bebé la frecuencia cardiaca de este sube; ocurre lo contrario cuando la madre ignora y se pone a hablar con otras personas.

Otro canal de comunicación es el extrasensorial: madre e hijo/a se relacionan a través de la intuición, sueños, momentos inexplicables e inesperados…

A mayor comunicación conductual, sensorial o extrasensorial, mayor, y mejor será el vínculo afectivo con el bebé que nacerá, lo que incidirá positivamente en el desarrollo del embarazo, parto y amamantamiento.

La oxitocina, hormona primordial del parto y neurotransmisor, desempeña también un importante papel en el desarrollo del vínculo afectivo entre madre y bebé, así como en todas las actividades sociales que impliquen placer, intimidad y felicidad. Cada vez que te permites vivir situaciones placenteras, segregas oxitocina.

Observa a un bebé que está en contacto visual con su madre y veras cómo si ella gira la cabeza hacia un lado el bebé hace lo mismo siguiéndola, o si ella abre la boca el bebé también lo hace. Esa imagen es la descripción de lo que es el vínculo la comunicación desde el placer, sin necesidad de palabras.

Si a un recién nacido con el que sus padres se han comunicado durante el embarazo le colocan dos personas a ambos lados, una su mamá y otra un desconocido, y las dos lo llaman a la vez, el bebé siempre girará su cabeza hacia su madre (o su padre si fuera él quien estuviera presente). Para su sano desarrollo afectivo, el bebé necesita estar en contacto directo con sus padres o con uno de ellos constantemente durante aproximadamente nueve meses. De esa manera, comenzará a identificarse como individuo sabiendo que a su vez está unido el amor. Así podrá desarrollar su individualidad lejos del miedo al abandono.

Las primeras semanas tras el nacimiento son de suma importancia, y cualquier intromisión supondrá un elemento perturbador. Por supuesto que es absolutamente desaconsejable que el bebé sea separado de su madre en el momento de nacer; necesita y quiere estar con su madre, y con ninguna otra persona. Como renacedora, sé de las dramáticas memorias que los seres humanos tenemos debido a esos momentos de separación, y lo peor: las decisiones de vida tomadas a raíz de esas experiencias de separación, como por ejemplo: “para vivir, necesito estar separado”.

Ninguna otra persona que no sea su madre es la ideal para criar al bebé, cuidarlo, abrazarlo, y amarlo y amarlo las 24 horas del día. Todos los sustitutos lo llevarán, inevitablemente, a tomar decisiones de separación y abandono en mayor o menor grado.

Es preferible que la mujer que acaba de dar a luz reciba todo el apoyo posible relacionado con los quehaceres de la casa y ella se dedique exclusivamente a su hijo.

He visto con asombro cómo muchas mujeres, después del parto, se instalan con su marido e hijo/a en casa de sus padres. Esto no esotra cosa que una regresión: la recién madre está pidiendo que la atiendan como no hicieron cuando nació; necesita ser cuidado. Pero, ¿será eso lo que quiere el bebé? ¿O preferirá estar en su espacio de intimidad sin la intromisión de abuelos, niñeras y demás expertas? Al bebé no le importa que mamá no lo sepa hacer tan bien sólo quiere amor. La madre necesita intimidad y tranquilidad para adaptarse a la nueva situación, igual que el bebé.

En está fase, el papel del padre es también muy importante.

Muchas mujeres han entrado en crisis durante el posparto debido a la discriminación que el hombre ha sentido. Sería conveniente que se favoreciera el desarrollo del vínculo afectivo padre-bebé.